Algunos versos
Todo empezó con la poesía. Las musas llegaron a mí en mis veinte, y aunque en los últimos tiempos me encuentro más cómodo escribiendo prosa, quiero compartir algunos pedazos de inspiración en verso que han aligerado mi camino en estos años.
REFRANERO
Maté dos pájaros de un tiro,
me tocó bailar con la más fea,
removí Roma con Santiago,
perdí a la oveja y a la pareja.
A caballo regalado no le miré el diente.
A palabras necias, hice oídos sordos.
Tanto fue el cántaro a la fuente,
que los cuervos que crié me sacaron los ojos.
No hice leña del árbol caído,
ni un granito de una montaña de arena.
Y, aunque con la Iglesia hemos topado,
le puse al mal tiempo buena cara.
Mandaba patrón y no marinero,
sabía yo que había gato encerrado.
Las mujeres y los niños pasaron primero,
pues más vale pájaro en mano que 101 volando.
LIRA
Quería escribir una lira.
Ya no recuerdo tu canción,
y por verte la cara,
le robaría el barco al patrón,
le robaría el puñal al ladrón.
Hermosa alfarera.
Ojalá te asomes a tu balcón
que, por estar a tu vera,
le robaría el arma a Catón,
le robaría la boca al león.
APRÉS
Me dejaste sin miel en los labios
que secos por no besarte,
como las ramas de mis manos,
tristes, además, por no tocarte.
Que mal suena “tú” y “yo” sin “nosotros”.
A un “pero” le falta un “te”.
Se quedaron sin envolver los regalos
que no me atreví a darte.
¡Qué pronto se cierran los bailes!
Qué rápido se disipa el humo
del cigarro de tus buenas noches.
Esta no es colina de praderas verdes,
tampoco es el borde del abismo,
es el yugo de la impaciencia del después.
OCÉANO
Cambié mi viejo retrato por la bandera pirata de la calavera
con mi canario de hombrera, busco un lugar donde yo ya no exista
navegaré con malos marinos divorciados de la vida en tierra firme,
que quieren que el mundo que ya no reconocen les pierda de vista,
leven anclas, y zarpa el barco rumbo a lo más lejos de la tierra, espero que no entorpezca mi camino otra sirena.
Mi velero, ahora más que nunca “Libertad” se llama
me despeina la brisa del océano, me quito el parche del ojo
para contemplar como un delfín a su delfina llama
mientras un tiburón, muerto de envidia los mira de reojo
esperando el fallo del delfín, deseoso de ser el súbdito, y la delfina su ama.
No me queda whisky en la bodega
el capitán Haddock se bebió toda mi reserva
y, un viejo lobo de mar cuenta historias que hacen que el viaje valga la pena
mientras a su mujer enerva, con sus batallitas de viento en popa a toda vela.
A estribor, los diez cañones por banda se rinden al canto alegre de una ballena.
Dicen que debajo de las aguas hay escondido un tesoro,
los marinos arden en deseo de hacer algo; en su vida por lo que ser recordados,
a mí ya no me valen las joyas y el oro
solo quiero no mirar atrás, curarme del veneno que me provocaron sus dardos,
el paisaje azul cielo es ahora con lo que mis paredes decoro.
Me saludan las gaviotas que van de paso,
los peces esperan impacientes las sobras de mis hombres.
El capitán del barco soy, pero no me hacen caso,
del Capitán Garfio me disfrazaré en el baile de disfraces, y esté vacío mi nombre.
Me desvía de mi rumbo el astrolabio;
no sé cuál es mi rumbo pero sé que me desvía
no quiero ver más puertos ni más faros, pues soy reacio
a no ver otra cosa que mar y océano embravecidos, horizontes donde la vista me alcance y animales en orgías de libre albedrío.
Esa es a día de hoy la patria mía.
MI EGO Y MI YO
Reunidos de una parte
mi ego y mi yo.
Uno te ama, y el otro quiere amarte.
Freud le llamó superyó.
A uno le falta tacto, y el otro es insolvente.
Mi ser y mi no ser
sin ti no son cuestión para seguir adelante.
Ver para creer.
PORFÍA
A los dos les sobran los motivos.
A los dos les sobran las ganas.
Los dos dejan con perseverancia.
¡Qué poco quedó de cada caricia!
Las palabras no llegaron a ser hechos.
La pereza fue tu única riba.
Mala amante que perdió sus huesos
al poeta, que perdió su porfía.
A aquel que no veían tus ojos
lanzó, sin querer, una rabia enamorada,
más bien, una sed que no se calmaba.
Para siempre ya se fueron sus cabellos.
Era quedó como un faro con la luz apagada.
Llamó por su nombre a quien no le amaba.
LOS DÍAS DE LA SEMANA
Los lunes sin tabaco son largos.
Los martes pasan extraños.
Los miércoles parecen amargos.
Los jueves traen los daños.
Los viernes hacen años.
Los sábados se cargan años.
Los domingos esperan los lunes
sin tabaco largos.